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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
agosto 1, 2018

AMLO, sus operadores y la frágil oposición

Las últimas decisiones de Andrés Manuel López Obrador han generado polémica por que rayan en la incongruencia, porque difícilmente puedes entenderlas en el marco de una cuarta renovación nacional. Vamos de personajes excelsos como Olga Sánchez Cordero o Carlos Urzua a verdaderos criminales políticos como Manuel Bartlett, Ricardo Monreal, o a cuates como Octavio Romero.

Tratar de entender al político tabasqueño más allá de las simpatías o antipatías que genera no es sencillo, pero dejando el ruido, vamos al fondo, ¿a quién le hará caso el próximo presidente? ¿Quiénes pesaran más al interior del gabinete, de la operación del gobierno? ¿Cuáles serán las agendas que prevalecerán? ¿Existirá habilidad política o técnica?

Me queda claro que el primer requisito es la lealtad, AMLO formado en la vieja escuela, piensa y actúa igual que los políticos mexicanos, lo importante es que seas del equipo, no tus méritos o capacidad.

Olga Sánchez Cordero y Zoé Robledo son gente capaz, recursos, conocimientos, Alfonso Romo, Esteban Moctezuma o Tatiana Clouthier son la baraja de nombres que provocan optimismo, sin embargo, dado el gusto de López Obrador por administrar él mismo muchas de las decisiones de gobierno, no dará mucho juego a sus colaboradores. Y eso genera fragilidad política, saturación y se puede caer en una autocracia ramplona.

Aquí surge la figura de los cercanos, de los operadores de siempre, de aquellos que se han consolidado no por capacidad sino por saber vender sus ideas al líder o decirle lo que quiere escuchar.

Destacarán personas como César Yáñez, Monreal, Claudia Sheinbaum. Yeidckol, Encinas y Ebrard, serán parte de este círculo interno de confianza, así como los líderes de Morena, en ambas cámaras, y los coordinadores estatales.

lo más importante es que debemos entender que este país tiene un mandato claro y hay una fuerza política dominante, que espero que López Obrador tenga la inteligencia para reunir gente con una capacidad de autocrítica. Que sepa escuchar voces sensatas y no a sus fans.

A su contundente victoria del primero de julio pasado, hay que agregar su fortuna de no tener que enfrentar, por lo pronto, a una oposición real y esto es preocupante.

Cualquier democracia sana requiere de una oposición fuerte e inteligente. Hoy no la tenemos. Ningún partido puede limitar y fiscalizar al gobierno.

PAN y PRI continúan luchando por sobrevivir. En el caso del tricolor las ratas están saltando del barco todos los días, en realidad desde la campaña, empezaron a abandonar al partido para irse a Morena. Podría morirse por una paulatina hemorragia.

Es tan profundo el descalabro, que Claudia Ruiz Massieu, habla de “refundar” el viejo partido que los comicios exhibieron como un cascarón vacío de propuestas y destruyeron el “mito” de la maquinaria electoral capaz de conservar el poder con operación territorial y clientelas.

Apenas inician su largo paso por la oposición, sin un balance claro de la derrota. Los reclamos de traiciones internas y la fuga de cuadros y votos los llevan a la pendiente.

En cuanto al PAN, lleva dos derrotas contundentes seguidas a nivel nacional: 2012 y 2018. llevan años divididos. Anaya está escondido, pero operando la estructura que todavía controla. No existe un consenso entre los once gobernadores del PAN de qué hacer con ese partido. El expresidente Fox lleva años fuera. El grupo de Calderón se encuentra muy desgastado. Margarita Zavala también está fuera. En suma, no se ve nada halagüeño el diagnóstico del PAN en terapia intensiva.

Del PRD ni qué agregar, si, como dice su presidente, tendría que cambiar hasta de nombre para sobrevivir.

Detrás de la debacle del sistema de partidos en las urnas hay una acumulación de decisiones políticas y corrupción que debilitaron a las instituciones. El voto mayoritario contra los grandes partidos colapsó el viejo arreglo del esquema de poder compartido entre tres fuerzas mayoritarias ante una alternativa de fuera del reparto.

El hartazgo los expulsó a la oposición y a una larga travesía por el desierto para levantarse en un contexto de pérdida de institucionalidad en el país, que propició la simulación y sus componendas.

Lo cierto es que a pesar de la urgencia de una oposición fuerte, no nos sirve de nada mantener los viejos vicios de la partidocracia, que jodieron a México. Por eso si el PRI, por ejemplo, termina con su existencia será una excelente noticia, si el PAN expulsa a los arribistas que solo utilizaron el membrete mucho mejor, si el PRD y toda la sarta de chiquipartidos se van al excusado, habrá que festejar