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COLUMNAS: En Resumidas Cuentas
Arturo Corona
Arturo Corona
Curioso por naturaleza, incrédulo por experiencia
diciembre 19, 2018

¿Austeridad Republicana?

Nadie sabe con exactitud cuando inició la rapacidad entre políticos y funcionarios públicos, pero haciendo memoria la administración de la abundancia con el auge petrolero en el sexenio de José López Portillo se ubica como el despegue de políticos ricos y de ahí la frase de “político pobre, es un pobre político” atribuida al profesor Carlos Hank González. Ya antes en el sexenio de Miguel Alemán Valdés, cuando se dio el paso de los civiles al gobierno, dejando a los militares en los cuarteles, se recuerdan críticas al enriquecimiento de políticos que se conocían como cachorros de la revolución.

El tema es que la corrupción ha llegado a niveles tan importantes que Transparencia Internacional nos ubica en el sitio 135 de 180 países, cada año perdemos escalones, también estamos en la lista de países más corruptos del G20, en los últimos lugares de los 34 países de la OCDE. Negocios al amparo del poder, extorsión, manejo discrecional de presupuestos, leyes y decretos a modo son algunas de las prácticas que se volvieron cotidianas ante la falta de contrapesos y sanciones para los corruptos.

El gobierno de la cuarta transformación ha marcado su línea con una lucha contra los abusos del poder. Una de sus primeras medidas fue fijar un parámetro, “nadie puede ganar más que el Presidente de la República”, de 108 mil pesos mensuales, una reducción de los 240 mil pesos que le entregaban mensualmente al presidente Enrique Peña Nieto. Cuestionado el tope por muchos que se han amparado contra la medida como jueces del poder judicial, funcionarios del INE, del INEGI entre otros.

La velocidad por hacer cumplir, lo que se conoce como austeridad republicana, lleva a equivocaciones. La larga lista de programas prometidos como becas a jóvenes ninis, aumento de las pensiones a adultos mayores, 100 universidades, son programas que cuestan mucho y hacen falta recursos. La improvisación llevó a la rectificación por los recortes anunciados a las universidades y escuelas superiores frente a la promesa presidencial de que no disminuirían. Finalmente se rectificó y se les dará lo mismo que en el presupuesto anterior más la inflación que es menor a 5 por ciento.

El tema descubrió dos cosas, una los funcionarios de la Secretaría de Hacienda sacaron las tijeras sin importar a quien le quitaban, otra los diputados que no revisaron cuidadosamente el proyecto, sin duda saldrán más rubros como el de la Cultura que sufrieron fuertes recortes. Finalmente, el rector Enrique Graue de la UNAM y Mario Alberto Rodríguez Casas director del IPN ofrecieron rebajar sus sueldos con el tope de los 104 mil pesos del presidente. La pregunta es ¿Cuánto ganaban?

Redamf21.com