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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
septiembre 17, 2018

Cacería no, justicia sí

Hay un hecho innegable, Andrés Manuel López Obrador es presidente electo, gracias a millones de mexicanos que mostraron su enojo ante la corrupción del gobierno de Peña Nieto. Incluso durante la campaña esa fue la promesa emblemática de MORENA. Combatir el sistema de privilegios que diseñó una élite para su propio disfrute.

El discurso mostrado por el político tabasqueño ante las denuncias contra Rosario Robles, líderes sindicales como Romero Dechamps, Víctor Flores o personajes, tipo César Duarte y Emilio Lozoya ha sido la misma: ¨No albergo sentimientos de revancha, no habrá cacería de brujas¨. Incluso sobre la titular de SEDATU fue más allá, al calificarla como Chivo Expiatorio y un circo las acusaciones en su contra.

Me da la impresión que AMLO no quiere perder tiempo en investigar a exfuncionarios, quiere concentrarse en su cuarta transformación, sin embargo, México no registrará un cambio tan profundo si los corruptos se mantienen impunes. Si se castiga de forma ejemplar al que robe, abuse, desvié, desfalque, defraude al erario.

Ojalá que el hecho de no declarar sus intenciones de castigar a los corruptos tenga que ver con el proceso de transición, mantener la calma con el actual Gobierno.

Rosario Robles, Gerardo Ruiz Esparza y Emilio Lozoya son ejemplos de lo que fue la administración saliente, protegidos de Peña Nieto, robaron a manos llenas en beneficio del grupo en el poder.

En torno a la ex Jefa de Gobierno, la Auditoría Superior de la Federación detectó irregularidades en los contratos asignados por Sedesol y Sedatu a proveedores por un monto de mil 900 millones de pesos. Gracias a investigaciones serias sabemos cómo fue el atraco a la Nación. Se equivoca AMLO al calificar esto de un Circo.

En su defensa la todavía funcionaria, aplicó el clásico ¨Yo no Fui¨, que no hay pruebas que la liguen directamente, cierto, se cuido muy bien de no firmar nada, pero todo fue durante su gestión y no hablamos de que se robaron el tupper, sino miles, miles, miles de millones que no pasan desapercibidos.

Lozoya y Ruiz Esparza se saben intocables, protegidos, bueno, el primero ha salido bien librado de un caso de corrupción que embarró a medio continente como ODEBRECHT. Y a pesar de los señalamientos en su contra por parte de exdirectivos del corporativo brasileño.

Hay una diferencia abismal entre hacer un uso faccioso de la justicia para perseguir a alguien sin motivo más que el personal, y otra, usar el aparato del estado para perseguir a alguien que desvió miles de millones de nuestros impuestos.

En justicia no hay borrón y cuenta nueva. Se llama impunidad. Los señalamientos fuertes de AMLO contra personajes de la administración peñista se han diluido paulatinamente, y es comprensible, ya no es necesario el discurso de mitin.

AMLO no le debe nada a Peña ni a sus colaboradores y sí le debe todo al 53 por ciento de personas que votamos por un cambio de paradigma política. Por eso no debe olvidar que los ciudadanos no piden radicalismo o revanchismo, solo entereza moral y congruencia ideológica dentro de la prudencia. Esto apenas comienza. Será una larga batalla entre lo posible y lo necesario.