hit
counter
La Última...
México Populismo y Presidencialismo

Los costos del populismo en México han sido muy altos, y lejos de apuntalar el desarrollo, la democracia y la justicia social, los ha inhibido o retardado. En descargo del populismo, casi siempre se ha recurrido a él después de gobiernos grises y mediocres en su desempeño.

Así sucedió, por ejemplo, con los populismos de Luis Echeverría y José López Portillo, después de la muy desafortunada gestión de Gustavo Díaz Ordaz, o con el populismo de Carlos Salinas de Gortari, posterior al deslucido gobierno de Miguel de la Madrid, el ejemplo más reciente fue Vicente Fox respecto de Ernesto Zedillo.

¿Cómo podemos definir el populismo o que características tiene?, de entrada, una relación que coloca al pueblo, gracias a una simbiosis artificial con su líder, por encima de la institucionalidad existente; Un recurso que disipa las mediaciones institucionales entre el líder y el pueblo, gracias a una supuesta asimilación del primero al segundo, y una personalización de la política creada por la ilusión de que el pueblo solo podrá hablar a través de su mesías.

La presencia del populismo en México, tanto en el viejo régimen autoritario como en la incipiente democracia pos autoritaria, se debe a la pobre modernización de nuestro sistema político

A la hora de las clasificaciones, no siempre ha habido consenso. Por ejemplo el populismo de Lázaro Cárdenas, que coincide con los de Getulio Vargas en Brasil o Juan Domingo Perón en Argentina, surge en un contexto con fines autoritarios.

Concentraba en su persona una excesiva personalización del poder que, al final, conlleva un culto de su personalidad y le otorga capacidades para decidir por encima de las reglas vigentes, que debería respetar.

En realidad, el objetivo no era democratizar, sino integrar al país y sentar las bases del Estado nacional. Para lograrlo, Cárdenas articulo con maestría la noción de soberanía nacional con la de soberanía popular, bajo la potente estructuración ideológica del nacionalismo revolucionario.

El populismo de los años setenta, que abarcó dos sexenios sumamente controversiales Luis Echeverría y José López Portillo, se caracterizaron por una expansión excesiva del gasto público orientada a asegurar el control político, aunque adoptó prácticamente todos los rasgos definitorios de los populismos clásicos, agrego una maleabilidad y oportunismo inusitados.

Finalmente llegaron los populistas neoliberales, integrado por Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, que se dieron en contextos democráticos o en procesos de democratización, lo que les confiere una legitimidad de origen con la que no contaron los primeros.

Por otra parte, sin abandonar una retórica populista de solidaridad con los marginados, tuvieron que suavizar los contenidos nacionalistas y antiimperialistas de otras épocas, pues les toco ser promotores de la implantación de modelos económicos que a la larga acarrearon enormes costos sociales después de un éxito momentáneo.

Otra característica de estos populismos radica en sus desenlaces, casi siempre envueltos en el escándalo y la reprobación general, pues representaron en la mayoría de los casos graves retrocesos en lo que a conquistas democráticas se refiere.

¿De los aspirantes actuales a la Silla del Águila, quien será más populista?

ULTIMAS NOTICIAS