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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
febrero 6, 2017

De historia un poco

Dicen los expertos que la historia es cíclica, que tiende a repetirse. Incluso hay una frase coloquial que reza, ¨el ser humano es el único animal que se tropieza con la misma piedra dos veces¨.

¿Usted vivió la década de los 80?, ¿El colapso económico que nos hundió de un pozo del que no hemos salido? ¿Recuerda cómo se originó?

Nuestro país siempre ha basado su economía en dos pilares, en la época de José López Portillo y Luis Echeverria, fueron mayor gasto público y la petrolización financiera, por supuesto la deuda pública se fue al cielo y cuando cayeron los precios del llamado oro negro, todo colapso.

Pasaron años para que pudiéramos recomponernos. Bajo las administraciones de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, se aplicó otro modelo, basado en finanzas públicas sanas y la exportación de manufacturas.

Los dos primeros reestructuraron el tamaño del sector público. A principios de los noventa, el déficit finalmente llegó a cero. A partir de entonces, y hasta 2008, quedó asentado cero déficit para generar estabilidad macroeconómica.

La construcción de la segunda columna comenzó en 1986 con la entrada de México a la OMC y que termino de consolidarse con la entrada del TLCAN.

Ambos pilares funcionaron. Junto con un tipo de cambio libre y la autonomía del banco central, generaron bajas tasas inflacionarias, condición indispensable para el desarrollo. Aclaro no es que el país haya tenido espectaculares tasas de crecimiento, que la pobreza se haya erradicado o que estemos en el primer mundo., pero si salimos de una crisis devastadora.

Si México no creció más fue por la falta de reformas estructurales para abrir el mercado interno dominado en esos años por monopolios públicos y privados. Además de la rampante corrupción gubernamental que atora cualquier solución.

Hoy en pleno 2017, estos fundamentos que han mantenido a México caminando, están en serio riesgo.

En 2008 a raíz de la crisis económica, el Gobierno de Felipe Calderón, abandono la regla de déficit cero, otra vez como en época de Echeverria escuchamos la defensa del mayor gasto como detonador del crecimiento.

El acabose llego con Peña y el inefable Luis Videgaray, quienes siguieron sobre esta ruta. Otra vez se equivocaron. Otra vez tropezaron con la misma piedra.

Por el otro lado, está el proteccionismo comercial de Donald Trump. 80% de las exportaciones mexicanas va a EU. De ahí el enorme riesgo que conllevan las amenazas del magnate fascista.

Retumban las palabras del entonces canciller alemán Gerhard Schroder, que, al inicio del siglo, sentencio que debíamos diversificar la economía, que tanta dependencia en el norte terminaría por hundirnos.

En pocas palabras apuntalamos o sustituimos los pilares, o de nuevo el país se colapsará y en esta ocasión no tenemos a un Bill Clinton que llegue a salvarnos el trasero.