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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
noviembre 20, 2017

Del papel a la realidad

La idea de crear un frente que disputar a Andrés Manuel López Obrador y el PRI la presidencia del 2018 sin duda fue una buena noticia, una buena idea que sin embargo conforme pasan los meses se topa con obstáculos que parecen insalvables o por lo menos amenazan su incipiente fortaleza.

Este fin de semana mientras en el PAN el Consejo Nacional aprobó ir en coalición electoral en el PRD se alzaban voces que rechazaban la posibilidad.

Las tribus cercanas al Jefe de Gobierno y su apirante presidencial Miguel Ángel Mancera, rechazaron que el panista Ricardo Anaya sea designado como candidato presidencial del Frente Ciudadano por México sin que medie un método de elección democrático. Es decir, le dieron un madrazo al dedazo

La corriente de los Chuchos, encabezada por Jesús ortega y Jesús Zambrano minimizaron la revuelta e incluso mandaron a su niña Alejandra Barrales a pedir calma a los interesados, mientras que el buen Mickey se tomaba fotos con Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle para ponerle más sabor al caldo.

La realidad es que desde un principio se advirtió que para que esta alianza funcione se necesita que las ambiciones personales queden de lado, algo que es prácticamente imposible en nuestra clase política.

Pero vamos por partes ¿Qué ofrece el frente? ¿Es realmente distinta su oferta política, más allá de presentarse como la opción anti PRI y anti López Obrador? en cada foro hablan de cambiar el régimen, pero ¿qué están ofreciendo cuando pregonan un cambio de esa envergadura?

Porque un régimen es cosa seria. No se trata simplemente de hacer unos cuantos cambios constitucionales, primero tendrían que decirnos cuáles creen que son los rasgos más aberrantes del régimen actual, cuáles reglas –formales o informales– creen que sería indispensable cambiar, por dónde creen que debe empezar la demolición y cuál es el plan de reconstrucción, cuáles serán los primeros cimientos de un edificio que, de comenzar a construirse, tardaría años en alcanzar un perfil más o menos reconocible.

¿Cómo acabar con la capacidad estatal de distribuir privilegios de manera arbitraria? ¿Cómo hacer que el conocimiento, el mérito, la competencia y la innovación tecnológica sean premiados, en lugar de la lealtad, la aquiescencia lacayuna y la complicidad? ¿Cómo eliminar la negociación de la desobediencia de la ley?

Ahora vamos con las candidaturas, el tiempo se les acaba, si antes de que termine el año su consolidación y cohesión no tendrá futuro,

Y es que al final ¿cómo logras que el perredismo duro apoye la eventual candidatura del líder del PAN Ricardo Anaya a la Presidencia de la República? esto podría derivar en desbandada de votos a favor de MORENA.

La pregunta también va para los panistas, ¿apoyarían a Mancera? podría jurarle que muchos prefieren irse con José Antonio Meade sin pensarlo. ¿Y qué pasa en la Ciudad de México?  ¿Estarían dispuestos los líderes del blanquiazul a dejar todo y a aceptar la candidatura de la presidenta del PRD Alejandra Barrales?

Una buena idea como la creación de un Frente pudiera terminar sólo en eso. PAN y PRD han ido juntos en algunas candidaturas en diversos estados y las han ganado, incluso con contundencia. Sin embargo, en un buen número de casos el gozo se fue al pozo.