hit
counter
COLUMNAS: Vaivén Político
Miguel Luna
Miguel Luna
Reportero y cronista radiofónico
noviembre 29, 2018

El culto a la personalidad

El sábado uno de diciembre de 2018 tendrá lugar el cambio de poderes en México. Es un evento que se repite cada seis años, pero desde el año 2000, cuando Vicente Fox asumió la presidencia de la república y sacó al PRI de los Pinos, dejo de ser una ceremonia en la que se rinde un exagerado y exacerbado culto al nuevo titular del Ejecutivo Federal.

Pasaron a la historia las épocas en las que el presidente en turno era vitoreado y alabado por las masas (acarreados dicen en mi pueblo) y los colaboradores más cercanos se doblegaban ante su presencia.

Quedaron atrás los gobiernos echeverristas, lopezportillistas, delamadristas y salinistas. Tiempos en los que el primer mandatario preguntaba ¿qué hora es? y sus subordinados respondían: la hora que usted quiera señor presidente.

Sin embargo, todo parece indicar que este uno de diciembre, regresaran esas viejas prácticas y regresaran corregidas y aumentadas; regresará el presidencialismo, pero ahora será un presidencialismo recargado.

A pesar de que el próximo presidente había prometido austeridad en todos los rubros de su gobierno, el sábado uno de diciembre habrá fiesta y van a tirar la casa por la venta. Se van a gastar recursos a manos llenas y no es para menos asumirá el poder Andrés Manuel López Obrador, cual si fuera el nuevo monarca de México.

El “show” comenzará a las 9 de la mañana en el Congreso de la Unión, con la sesión de investidura del nuevo mandatario. A las 10.30 López Obrador saldrá de su casa rumbo a la Cámara de Diputados para que a las 11 am le impongan la Banda Presidencial. En la máxima tribuna legislativa del país dará un discurso de una hora de duración. (Cómo no recordar los tiempos en los que los presidentes pronunciaban discursos larguísimos y somníferos). Después, ya como presidente en funciones se trasladará a Palacio Nacional, donde será la recepción oficial a los jefes de Estado invitados a la ceremonia.

A las 5 de la tarde, desde el balcón presidencial de Palacio Nacional, López Obrador dirigirá un mensaje al “pueblo bueno” -miles de acarreados- que acudirán al Zócalo a saludar a su amo y señor. Será un acto de completo y pleno populismo, de culto a la personalidad. AMLO volverá a la cancha que le gusta, a la de ser alabado por sus seguidores, por los que él mismo llamó solovinos. Y como colofón, cual si estuviera en campaña, López Obrador recibirá el bastón de mando de los pueblos indígenas.

Sin duda alguna, el uno de diciembre regresará el presidencialismo populista en todo su esplendor.

Por cierto…

Homicidio o suicidio. Los lamentables hechos ocurridos en las instalaciones del INAI, en los que uno de sus comisionados perdió la vida tendrán que ser aclarados plenamente por la Procuraduría capitalina. Y es que el organismo que reclama transparencia a otras instancias no tuvo la transparencia necesaria para informar de ese acontecimiento. Con un boletín de prensa informó que el comisionado, Carlos Alberto Bonnin, había fallecido por un paro cardiorrespiratorio, pero nunca mencionó que había caído del quinto piso, bajo el argumento de que no sabían exactamente qué había pasado. El INAI pudo haber sido más claro para evitar suspicacias.