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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
enero 22, 2018

El Fracaso Anunciado

En el paradero de Cuatro Caminos ejecutaron a un ciudadano que se negó a bajar la cabeza ante los delincuentes que asaltaron la combi donde iba, en Avenida reforma un grupo de 4 sujetos asalta impunemente a los transeúntes, una ciudadana es asesinada por tardarse en entregar su celular, cientos de personas dejan su lugar de origen ante la presencia del narco, otros quedan atrapados en balaceras, unos más son desaparecidos por no pagar la extorción.

Una realidad que los políticos no están interesados en abordar, se hacen como tío lolos, la inseguridad luce violenta, brutal, imparable ante una policía rebasada, cansada, cómplice. Hoy por hoy la mayoría de nuestro territorio sufre a manos del crimen organizado o común.

Y ese es el gran fracaso de la clase gobernante, dejemos de lado rollos, verborrea política, ninguno de los 4 partidos políticos protagonistas del devenir nacional ha logrado avance alguno en el tema de la inseguridad.

La corrupción, la impunidad son las causas principales de una ola criminal sin precedentes, y lo peor sin solución al corto, mediano y largo plazo. 2017 fue el año más violento del que se tenga memoria, y aunque parezca increíble, la tendencia va al alza.

La estadística de delitos de alto impacto es elocuente ante los saldos negativos del sexenio, tanto como la percepción social en la materia.

De acuerdo con datos oficiales, los estados con mayor número de víctimas en los primeros diez meses de 2017 fueron Baja California, Sinaloa, Guerrero, Estado de México y Colima, los cuatro últimos gobernados por el PRI.

El caso Ayotzinapa vino a desnudar un secreto a voces, la complicidad grosera, bestial entre autoridades y delincuentes. Sicarios con placa, Gobernadores coludidos con los narcos, un gobierno federal atorado en un discurso superficial, ante el dolor de miles de familias.

Los errores en la seguridad pública evidencian vacíos de autoridad, llevan a la gente a armarse, a vivir con miedo. Los casos de linchamientos se incrementaron por el hartazgo y la incapacidad oficial.

¿Cómo responden nuestras autoridades?  huyendo, fugándose, buscando otro hueso, como las ratas saltando del barco mientras se hunde.

Desde hace 11 años se ha mantenido una estrategia que no ha sido la solución, no basta echar a los militares y marinos a la calle a enfrentar a los criminales, hace falta fortalecer a las policías, perseguir y destruir las redes de protección política y económica de la que gozan los Carteles.

Fueron los propios políticos quienes dejaron solas a las fuerzas armadas y a la población.

La mayor trampa es politizar la inseguridad porque oscurece aún más los caminos para recuperar la “paz social” que ofreció Peña Nieto desde su toma de posesión. Aquella promesa, ahora, se limita en su mensaje de año nuevo a “redoblar esfuerzos en municipios” para garantizar la paz y la tranquilidad.

Hoy en plena época electoral, escuchamos propuestas sin sentido, sustento, ocurrentes, que confirman que los suspirantes a la Silla del Águila no tienen claro la manera de enfrentar este problema que ya se salió de las manos.