hit
counter
COLUMNAS: La Última...
Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
octubre 11, 2018

El Monstruo

La Historia de terror que se desarrolló en Jardines de Morelos de Ecatepec, al interior de esa casa azul de dos pisos, muestra lo enferma que está nuestra sociedad desde varias aristas.

Juan Carlos y Patricia, parecían gente normal, eran amables. Vivían con sus cuatro hijos y tres perros, nada en su comportamiento hacía pensar a los vecinos que se trataban de seres capaces de desollar a otro ser humano, después de violarlo, ultrajarlo que, con toda la sangre fría, alimentaran a sus mascotas con los restos de sus víctimas.

Gente humilde, sencilla, que tenía por lo menos cinco años en la colonia, formaban parte, incluso, de los grupos de Facebook de la comunidad donde vendían de todo. Las mujeres iban para comprarles los quesos, la ropa importada o los perfumes que vendían.

Una vez allí, conocían el infierno a unos metros de sus casas, las mataban y las descuartizaban en el baño. De hecho, las tres personas desaparecidas, por las que investigan a la pareja, tenían en común que eran madres solteras y que buscaban ropa a menores precios.

Los investigadores dicen que la pareja guardaba las partes humanas en cubos llenos de cemento y en una nevera, y que algunas partes de los cuerpos las vendía, pero no está claro a quién.

En la zona, el miedo se siente en el ambiente. Los parques y sus juegos infantiles están desiertos, las miradas que se cruzan en la calle son de desconfianza. Los padres no dejan salir a sus hijos solos.

A menos de cien metros del lugar se encuentra la “Escuela Primaria Rosario Castellanos”. Decenas de niños y niñas circulan con sus uniformes escolares tomados de la mano de sus madres. Las mujeres aprietan con mayor fuerza a sus vástagos en cuanto pasan por el numeral 530.

La prensa llama a Monstruo a Juan Carlos, sus declaraciones muestran a un ser amoral, sin remordimientos, con un deseo enfermizo de ser reconocido, y un discurso de odio, que justifica al ser violado de niño y ver cómo su madre tenía sexo con diferentes hombres frente a él.

¿Cómo creamos personajes de esta naturaleza? ¿Cómo llegamos a este punto, en donde hay lugares donde literalmente están matando a las mujeres? ¿Cómo nos convertimos en una sociedad llena de miedo, violencia?

El problema de los feminicidios en México, es un asunto estructural, que no se limita a un asesino serial, es toda la red de corrupción e impunidad la que ha llevado a que miles de mujeres sean violadas, agredidas, desaparecidas y asesinadas.

Ecatepec se caracteriza por la corrupción, violencia, ausencia de autoridad, es el peor lugar para nacer mujer. Desde 2015, el Estado de México, cuna del priismo, tiene Alerta de Violencia de Género en 11 municipios. Esto no ha servido para nada.

De enero a agosto de 2018, la entidad suma 64 feminicidios que lo colocan como la entidad más peligrosa para las mujeres. Además, hasta abril pasado, el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas contabilizaba la desaparición de mil 796 mujeres, niñas y adolescentes en el Estado de México.

En un diagnóstico elaborado por la organización civil Idheas se destaca que, en los últimos tres años, las desapariciones de mujeres aumentaron hasta en un 227 por ciento en Ecatepec, Toluca, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán y Cuautitlán Izcalli.

Las autoridades han fracasado, son parte del problema y promotores de estos crímenes. Cierto, ellos no aprietan el gatillo, pero ponen el arma en el asesino y lo animan a disparar porque sabe que no pasará nada.

La pareja fue detenida en la esquina de su domicilio. Llevaban un cochecito de bebé en el que transportaban restos humanos. Pero fue detenida, gracias a que los familiares de tres mujeres desaparecidas este año descubrieron que entre las últimas comunicaciones estaba en común el número telefónico de Patricia.

Otra vez la sociedad haciendo el trabajo de un gobierno omiso, insensible, y cómplice. Indalecio Ríos presidente municipal de Ecatepec, ni la cara ha dado. Alfredo del Mazo, gobernador, prefiere seguir pagando publicidad para engañarse de que hace algo más que cobrar un salario.

Pero esto no se detiene ahí. No podemos sorprendernos de adultos asesinos, con rencores, violentos, cuando estamos creándolos desde la infancia.

A diario, tres niños y bebés son asesinados en México, según datos del ejecutivo del Sistema Nacional de Protección de Niñas Niños y Adolescentes en México, el 63 por ciento de los niños y niñas afirma haber sido víctima de castigos corporales, acoso escolar, violencia intrafamiliar o en la comunidad.

El hecho de que se asuma la violencia contra los niños como parte de la cultura, ha hecho que se normalice, que perviva, e incluso, que se reproduzca, pues los menores que son víctimas después pueden llegar a convertirse en agresores en redes sociales o a través del acoso escolar.

En nuestro país, los niños están siendo maltratados, estamos permitiendo como adultos que se den estas situaciones: no estamos legislando ni estamos poniendo los recursos necesarios para las procuradurías de protección a nivel nacional

Hoy tenemos niños que asaltan, degüellan, violan, matan. ¿Qué adultos serán? Por ejemplo, que pasará con los hijos de esta pareja, qué podemos esperar de ellos cuando crezcan si no se les ayuda a recomponer su vida.

En Jardines de Morelos, desde una rendija de esa laminada puerta negra se alcanzan a ver decenas de veladoras prendidas colocadas en el piso formando una cruz, justo en medio de la cochera. En la parte superior, hay dos jarrones con flores rosas y blancas. El recordatorio de la tragedia. Una tragedia que no es un caso aislado, ni de un solo hombre, esa es la verdadera historia de terror.