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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
octubre 30, 2017

El teatro de lo absurdo

La autonomía funcional y presupuestaria es lo que realmente empodera a una fiscalía o procuraduría en la impartición de justicia.  Al no estar subordinada a ningún otro poder, el órgano federal investiga y persigue los delitos en representación de la sociedad, pero…

En México la historia es muy diferente, desde su fundación la PGR ha sido utilizada para responder más a los deseos o intereses de la clase gobernante, que, para impartir justicia, fortalecer el estado de derecho o consolidar la lucha contra la impunidad.

Si hacemos un recuento nos encontramos con un escenario desalentador, ¿qué procurador ha valido la pena? ¿qué procurador es recordado de forma satisfactoria? estos personajes llegan al puesto no por su capacidad, expertos, sino por su cercanía, su lealtad con el presidente en turno.

Para entender el enorme descredito que sufre la PGR, recordemos el sexenio de Ernesto Zedillo. Con la intención de acercas posiciones con el PAN, el presidente menos priista de la historia cedió la cartera al blanquiazul, el elegido fue Antonio Lozano Gracia, quien protagonizo hechos bochornosos.

Su mano derecha Pablo Chapa, convirtió en un circo la investigación por los crímenes contra Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu. En entrevista acepto que no había pruebas contra Carlos Salinas y José Córdova, por dichos crímenes, pero prometió encontrarlas.

En el proceso ya sesgado por naturaleza, se topó con un premio de consolación, Raúl Salinas de Gortari y ahí comenzó el circo. Un cráneo sembrado, un diputado desaparecido, una foto privada, y una bruja fueron parte de la amalgama de absurdos que llevaron a la cárcel a Raúl Salinas, a costa de la ya de por si maltrecha justicia.

El caso se derrumbó, pero gracias a la mano todopoderosa de los Pinos, Salinas se fue una década a la cárcel, no nos confundamos, claro que Raulito era una rata, pero no se le condeno por eso, sino por el pleito personal entre Zedillo y Carlos Salinas, es decir de nuevo el uso político de una dependencia que debería estar alejado de eso, por el bien de todos.

Muchos esperaban que con la salida del PRI de los Pinos las cosas cambiaran, vaya decepción.

El presidente Vicente Fox nombró como su procurador al general retirado Rafael Macedo de la Concha, a quien se recuerda no por haber detenido a los Zetas que se empoderaron en ese sexenio, sino por la orden recibida de parar como fuera a López Obrador entonces popular jefe de Gobierno y aspirante a la Silla del Águila. Torcer la ley para joder al tabasqueño, solo termino por fortalecerlo.

Felipe Calderón prometió castigar la corrupción de Gobernadores priistas, presidentes municipales vinculados con el narcotráfico, pero sus procuradores nunca le fueron leales, y sus casos se cayeron por si solos, vean Eduardo Medina Mora, termino como Juez de la Suprema Corte apoyado por Enrique Peña Nieto, lo mismo que Marisela Morales, quien tras entregar los documentos al priista hoy vive tranquila en Italia, cobrando como cónsul.

y Finalmente llegamos a nuestra triste y patética actualidad. El primer procurador del sexenio priista fue, Jesús Murillo Karam, quien renunció desgastado por el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa que nunca supo cómo cerrar. Su sucesora, Arely Gómez, batalló en las luchas palaciegas que frenaron su trabajo, y Raúl Cervantes, quien prometió levantar a la PGR de las ruinas que le habían dejado, se fue apaleado por la presión social y la opinión pública ante la terquedad del poder por hacerlo fiscal general. Lo sustituyó su subprocurador de Asuntos Jurídicos e Internacionales, Alberto Elías Beltrán, quien ni siquiera cumple los requisitos para encargarse del despecho.

La procuración de la justicia en México es chiste mal contado, en un país urgido de Estado de Derecho, de impartición justa y expedita. Pobre México y pobres de nosotros.