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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
agosto 9, 2018

Entre virreyes y señores feudales

El gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas llamó a los mexicanos que no se identifican “con las corrientes que ganaron la elección federal” a cerrar filas en un “gran foro” federalista, la “alianza ciudadana más grande de todos los tiempos” para impulsar un proyecto de nación, y se declaró “listo para construir el nuevo liderazgo nacional”.

En el mensaje político que dirigió con motivo de su tercer informe de gobierno, el mandatario, reacio a aceptar la figura de los coordinadores estatales que pretende instituir la próxima administración federal, advirtió a Andrés Manuel López Obrador que “del tamaño de la amabilidad federal, será la amabilidad estatal.

De entrada, es hasta insultante que un personaje de estas características pida a los ciudadanos que respaldan a los mandatarios estatales, quienes son parte esencial de lo jodido que esta México. Se han comportado como señores feudales, desde la alternancia en el 2000, obtuvieron independencia política y financiera pero lejos de aprovecharla para fortalecer sus entidades, llevaron la corrupción, la opacidad, la impunidad y las narco-alianzas a niveles nunca vistos. Son pocos los gobernadores que pueden hablar sin salpicarse. Allí están los más ignominiosos escándalos de los Borge y los Duarte para mostrarlo

El señor Moreno como otros temen que se acabe su minita de oro, que se termine la orgía de impunidad que representan, así que no nos vengan ahora con que están preocupados por el federalismo, este exabrupto es una muestra del descontrol mental que les da el poder.

Después de dejar esto en claro ¿qué propone AMLO? ni más ni menos que un virrey todopoderoso en cada una de las entidades, una especie de Gobernador en paralelo, pero designado por el centro, un personero del Presidente con un poder presupuestal mayor al que ejerce el propio Gobernador elegido por los ciudadanos. Una apuesta arriesgada, audaz y muy polémica.

Ante el nivel de sátrapas sin contrapeso que mandan; Algo tenía que hacerse para impedir que se repitan los excesos y las infamias que observamos los últimos años.

Sin embargo, la figura del súper delegado es vista desde ya con mucha desconfianza, si sale mal, las consecuencias afectaran la separación de poderes y será un golpe brutal a nuestra frágil e inmadura democracia.

Incluso si estos puestos recaen en cuadros profesionales eminentemente administrativos, nadie ignora que el control de los recursos determina el poder. Manda quien controla las decisiones de dinero.

Los riesgos están a la vista, pero también los beneficios. El Estado mexicano se encuentra en pleno retroceso frente a los poderes salvajes al grado de que algunas regiones viven en la práctica una situación de Estado fallido.

Unificar criterios y establecer sólidas correas de transmisión es el primer paso para recuperar el territorio y no sólo en términos geográficos. El espacio político, jurídico, social y económico está fracturado en México. A grandes males, grandes remedios

DOS PARA DESPEDIRNOS

El caso de Elba Esther Gordillo apesta por donde se le vea, nadie defiende a esta mujer que es el icono de la corrupción sindical de este país, se sentía una diosa. Una insoportable mezcla de desmesura, orgullo, soberbia y arrogancia. No escondía su escandalosa riqueza.

Carecía de sentido de la prudencia, de la mesura. Mientras que sus agremiados ganaban un promedio de diez mil pesos al mes, Elba Esther cargaba una bolsa que valía treinta veces eso. Creía que nadie se atrevería a encarcelarla por enriquecimiento inexplicable o malversación de fondos.

Aquí lo penoso es que, a pesar de tener muchas razones para encarcelarla, el Gobierno de Peña la metió a la cárcel porque se opuso a la Reforma Educativa. De un avión privado la enviaron a Santa Marta Acatitla. Pero las acusaciones que armó la Procuraduría General de la República resultaron endebles. Al final, cinco años después, un juez la absolvió. Es decir, la corrupción no se castiga.

Y dos, Roberto Moyado el Betito, líder de la Unión Tepito, es sin duda el rostro cruel, sanguinario de una etapa violenta en la CDMX, que ha llenado de miedo a millones de habitantes. Al frente de este Cartel ha llevado la extorsión a comercios, a secuestrado, violado, vejado a una sociedad desacostumbrada a la narco-violencia. Un criminal, pero un simple peón en un juego que va más allá, ¿Cómo creció tanto la Unión Tepito? ¿Cómo se empodero este sicario? Por la protección de autoridades, de jefes policiacos, de políticos perredistas y morenistas, estos son los mayores responsables de lo que hoy padecemos, ojalá Claudia Sheimbaum se atreva a ir a fondo y limpie una corporación podrida como la SSP. Por cierto, otra vez, como en Tláhuac, fue la Federal la que hizo la chamba, muestra de que nadie confía en la policía local. Señor Mancera usted fue el gran protector de este grupo por complicidad, miedo o indiferencia, hoy usted es senador, usted el peor jefe de gobierno que ha existido. Usted es el rostro de la podredumbre política.