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COLUMNAS: Soliloquio
Samuel Mancilla
Samuel Mancilla
Amante del conocimiento y buscador de la verdad
febrero 23, 2018

Esterilidad política

Concluyeron las precampañas políticas rumbo a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México y a la presidencia de la república con un saldo por demás negativo.

No solo no hubo presentación de propuestas por parte de los aspirantes, sino que dicho “ejercicio” causó una erogación de varios millones de pesos.

El primer aspecto se puede entender, considerando que los precandidatos no disponen de muchos cartuchos y por ende no los quieren gastar antes de saber (oficialmente) con quien se medirán rumbo a las urnas. Lo segundo, resulta francamente en un insulto para la misma cantidad de mexicanos que tienen que hacer milagros para vivir con unos cuantos pesos.

El periodo de precampañas debería desaparecer por varias razones más que evidentes. En primer lugar, no son más que una simulación, dado que no existe competencia al interior de los partidos para designar al mejor de sus integrantes, sino que se brinda todo el apoyo (en el mejor de los casos) al mejor posicionado ante la opinión pública, o en su defecto, a quien ocupe el cargo de presidente el partido. En segundo lugar, consisten en el bombardeo por todos los medios, de mensajes “dirigidos a miembros y simpatizantes” de los institutos políticos pero que tenemos que ver, o escuchar también quienes no lo somos. En tercero, la ofensiva suma de dinero que implica el desarrollo de dicho proceso so pretexto del combate a la corrupción y para blindarlo de la intrusión del crimen organizado o intereses ajenos que favorezcan a particulares o grupos a costa de los mexicanos. Solo por mencionar algunos argumentos; agregue usted los que guste.

Por si algo faltara, la naturaleza nos recuerda lo vulnerables que somos y lo poco que necesitamos a los partidos políticos. Con la ocurrencia de los sismos de septiembre del año pasado que causó pérdidas humanas y materiales de consideración, fueron, como siempre, los ciudadanos quienes se organizaron de inmediato para iniciar labores de remoción de escombros y rescate de personas atrapadas bajo los escombros de edificios colapsados. En redes sociales se exhortó a que en lugar de destinar millones a unas campañas políticas que nada de bueno dejan, ese dinero se empleara para reconstruir las casas de la gente que lo perdió todo; sin embargo, el oportunismo de los políticos no se hizo esperar, quienes solo para ganar simpatías entre los ciudadanos, declararon que entregarían los recursos correspondientes al último trimestre de 2017, pero todo quedó en el discurso.

Recién concluyen las precampañas y una vez más recibimos el recordatorio de que todo lo que se gasta en política es un desperdicio y que los ciudadanos necesitan más una casa, que a todos los partidos políticos y sus militantes para alcanzar la prosperidad y bienestar que merecen.

El panorama político-electoral, económico, laboral y de seguridad no se presenta alentador en absoluto para los próximos meses, de cara a la celebración de comicios en nuestro país, considerando que no hay un solo candidato cuyo perfil represente una alternativa a lo que ya conocemos de sobra y que pueda presentar propuestas serias para resolver los problemas que mantienen en el rezago a México.