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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
agosto 28, 2017

Izquierda-Derecha

En nuestra vida cotidiana utilizamos continuamente expresiones como: está política es de derecha, la izquierda necesita más unión o aquél tipo es de izquierda, etc. Pero, ¿cuál es el origen de este modo de calificar (izquierda y derecha) las ideas políticas?

Para hallar la respuesta debemos remontarnos al París de los primeros meses de la revolución francesa. Es 1789 y las diferentes vertientes o tendencias políticas estaban reunidas en Asamblea Constituyente para dotar de una Constitución al pueblo francés, analfabeto en su mayor parte.

Así, el 11 de septiembre de 1789, se discutía acerca del poder del monarca respecto a la Asamblea, institución representativa de los ciudadanos. Una de las enmiendas discutidas se centraba en el carácter del veto del monarca respecto a los actos parlamentarios. Con el objeto de discutir de forma más ordenada, los partidarios de otorgar un derecho de veto más amplio al monarca se situaron a la derecha mientras que los parlamentarios tendentes a limitar al máximo dicho poder si situaron a la izquierda, desde la perspectiva del Presidente de la Asamblea.

No será hasta 1814, período de la Restauración en Francia, cuando se consagre tal división. Así, en la Asamblea Legislativa los no partidario de la monarquía se situaron a la izquierda del Presidente de la Cámara mientras que el resto se colocó a su derecha.

Por tanto, a partir de una decisión arbitraria (colocarse de un lado u otro para discutir mejor) procede esta expresión que nos permite determinar, a grandes rasgos, el carácter político de las personas o de sus actos.

Tanto en uno como en el otro, hay pluralidad de planteamientos que en muchas ocasiones están enfrentados entre sí. Un rasgo que divide a ambas, es el lugar que juega la autoridad en lo público; en otras palabras, tanto en la izquierda como en la derecha encontraremos posiciones autoritarias, antiautoritarias y planteamientos intermedios.

Ni la derecha tradicionalista ni la izquierda progresista están contentas con el mundo moderno. Ven con resentimiento al Gran Enriquecimiento. Dudan que las vidas de la gente sean en realidad mejores que en el pasado, especialmente en el segundo sentido, espiritual, de la palabra ‘enriquecimiento.

Los entusiastas tanto de la izquierda como de la derecha detestan ‘el mercado’ y se alarman por las mejoras –en la izquierda porque ven que el comercio quita empleos a los más pobres, al inicio, y en la derecha porque ven que esto altera las jerarquías naturales, al final.

Hasta el año 2000, la ideología política en México estaba muy claramente segmentada en dos corrientes de pensamiento: “los priistas que querían a toda costa continuar en el poder para seguir saqueando al país” y “los otros que querían sacar a los priistas para ser ellos quienes se beneficiaran”.

Pero los dos sexenios panistas y la rabiosa marca personal que les aplicaron a Andrés Manuel López Obrador y su séquito, cambiaron todo el esquema del mercado ideológico, y ahora con abrumadora frecuencia escuchamos que las campañas electorales son una lucha entre la Izquierda y la Derecha

Sin embargo, en nuestro país con tanto ¨Chapulín¨ ya nos abemos quien es quien y que es que…Las preguntas que hoy se deben de hacer los nuevos dirigentes de los partidos es: ¿qué pasa con la ideología de mi partido? ¿Está conectando con el ciudadano? ¿Resuelve la problemática moderna y ayuda a construir un futuro adecuado? ¿Sus valores son vigentes?

Se dice con demasiada frecuencia que estamos en un periodo en donde han desaparecido las diferencias entre las ideologías. En realidad, éste, que es un discurso de arraigo popular que normalmente es defendido por aquellas personas hastiadas con la política por motivo de la corrupción. Hay un libro titulado El fin de las ideologías. Allí se defiende que la democracia había encontrado su estadio final en el liberalismo político. Que nada en adelante iba a alterar las condiciones del capitalismo y que las sociedades transcurrirían unidas en torno a una serie de consensos en función del mercado establecido

Los partidos políticos en México están en la más grande crisis de su historia. El desgaste frente a los ciudadanos por los malos resultados es enorme. Hay muchas razones, como la decadencia del clientelismo, el abuso de sus dirigentes, la corrupción rampante de sus miembros, el pleito de los grupos de interés, su alejamiento de los intereses ciudadanos, sus fracasos electorales, sus fallas como gobernantes, etcétera.

Así podríamos seguir con una larga lista de fallos, pero hay un factor en especial que, a mi consideración, es fundamental y, para explicarlo, si fuera comercial de televisión, lo diríamos así: “¿Y la ideología, apá?”