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COLUMNAS: En Resumidas Cuentas
Arturo Corona
Arturo Corona
Curioso por naturaleza, incrédulo por experiencia
noviembre 6, 2017

La cultura de las armas en los EEUU

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Nuevamente un desequilibrado armado de un fusil automático mató a 26 civiles indefensos en los Estados Unidos antes de quitarse la vida. Esta vez fue en una iglesia Bautista rural de Texas en una pequeña localidad llamada Sutherland Springs, a unos 65 kilómetros al este de San Antonio. El asesino un ex militar de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos había sido dado de baja por mala conducta tras agredir a su esposa e hijo. Las edades de los muertos oscilan de los cinco años a los 72, ellos estaban en la ceremonia religiosa cuando el tirador identificado como Devin Kelly, un hombre blanco de 26 años de edad vestido de negro con un chaleco antibalas abrió fuego contra ellos matando a 26 e hiriendo a 20. Al salir subió a su auto y fue perseguido por un civil armado con un rifle. Finalmente, el asesino se estrelló y perdió la vida. La policía asegura que se suicidó de un balazo.

La más reciente matanza en los Estados Unidos ocurre a cinco semanas del tiroteo en Las Vegas, cuando otro psicópata asesinó con varias armas de asalto a 59 personas e hirió a centenares más. La multitud participaba en un concierto de música country cuando el asesino les disparó desde la ventana del hotel Mandalay. La lista de las peores matanzas con armas de fuego en los Estados Unidos es larga. De Las Vegas a Sandy Hook cuando murieron 27 personas, pasando el año pasado por Orlando con un saldo de 49 muertos, Virginia Tech con 32, un dato escalofriante, en los 319 días del año se han reportado 377 tiroteos masivos en los Estados Unidos, estadísticamente 1.03 tiroteos al día.

La segunda enmienda que permite a los estadounidenses armarse, va dejando un rastro de sangre. Donald Trump de viaje por Asia pidió no culpar la venta de armas sino al montón de problemas de salud mental, pero esos enfermos mentales tienen la capacidad para ir a una feria de armas y comprar fusiles de asalto sin que nadie cuestione su sanidad mental. El tema a debate siempre ha sido la facilidad con la que cualquiera con una licencia puede adquirir un arma de asalto capaz de disparar cientos de balas con un calibre que no deja nada de pie. Los demócratas han pedido aumentar los requisitos para la venta de fusiles de asalto. Nadie pide que se prohíba la venta de armas, solo que se prohíban las armas automáticas.

Y es que el derecho a poseer un arma de fuego es defendido por los poderosos cabilderos de la Asociación del Rifle, que apoya a los republicanos y cuyo mercado se calcula en miles de millones de dólares, mercado que no están dispuestos a perder, a pesar de que se sigan acumulando cadáveres de niños y civiles inocentes.

El negocio pesa más que el dolor.

Redamf21.com