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COLUMNAS: En Resumidas Cuentas
Arturo Corona
Arturo Corona
Curioso por naturaleza, incrédulo por experiencia
enero 19, 2018

La vuelta

Hoy que muchos precandidatos ofrecen meter en cintura a delincuentes ya sea con un perdón o más penas y cárcel, los expertos en derecho salen al paso a decir que México tiene leyes muy avanzadas pero que adolecen de su implementación, simplemente están en el papel y no se cumplen o hay maneras de darles la vuelta.

Este es el caso de la flamante Ley de Aviación Civil que penaliza a las aerolíneas por muchas prácticas que comenten contra sus clientes. Falta de información, ventas condicionadas, cobros excesivos, cambios de itinerario, retrasos y cancelaciones injustificados que finalmente recae en los consumidores.

La Ley de Aviación Civil fue aprobada en el Senado y protege contra estas prácticas abusivas, pero las líneas aéreas han aprendido a darle la vuelta sin consecuencias. Me voy a referir en concreto a los retrasos de las salidas. La ley castiga a la línea cuando el retraso es atribuible a ella, pero hay excepciones como el mal tiempo o demoras por falta de infraestructura aeroportuaria. Sí el retraso es por culpa de la línea esta deberá de indemnizar a pasajeros a partir de la primera hora. La penalización aumenta conforme transcurre el tiempo hasta llegar a las cuatro horas en las que se debe de regresar el dinero pagado. Sin embargo, es frecuente que la línea no ofrezca ni una explicación al pasajero ya no se diga una botellita de agua, alimentos, transporte y reembolso.

El pasado 6 de enero los pasajeros del vuelo Y814 de Volaris de Tijuana a la Ciudad de México sufrieron un retraso de tres horas, debían salir a las 21:25 y volaron de regreso hasta las 00:30 horas del día siguiente, una demora de tres horas. Los pasajeros fueron testigos que el retraso fue por una falta de tripulación, el avión Airbus A320 estaba esperando, pero no había pilotos ni sobrecargos. Ante la molestia de los pasajeros, un vocero de la línea salió a calmar los ánimos y ofreció cubrir mil pesos a cada uno. Su oferta quedó reducida a 250 pesos abonables en un siguiente vuelo, el valor del tiempo perdido. Investigando el reporte de la línea ante las autoridades, afirmaron que el retraso había sido debido al mal tiempo con lo que se lavaron las manos.

Finalmente, los pasajeros a pesar de contar con esta moderna Ley de Aviación Civil seguimos expuestos a las mañas de los operadores aéreos, ellos se ríen de los consumidores y de la Profeco que es la encargada de aplicar sanciones.