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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
enero 17, 2018

Lo ordinario de lo ordinario

Que un político mexicano brinque de un partido a otro no es ninguna novedad, incluso es una práctica constante, casi normal.  El ¨chapulinismo¨ es hoy por hoy un deporte nacional. Las convicciones o la ética son palabras sin fondo

Los protagonistas justifican su decisión al denunciar que su anterior partido perdió el rumbo, que olvido principios, que su moral y congruencia los lleva a dejar los colores de los que mamaron durante años. Son unos cínicos, embaucadores.

Ambición personal, falta de congruencia, reacomodos, intereses de grupo son los factores de estas cuestionables migraciones. Les encanta vivir del presupuesto, de nuestros bolsillos.

Son históricos los brincos de Ricardo Monreal del PRI al PRD, porque no le dieron la candidatura del tricolor a la gubernatura de Zacatecas, o el caso de Demetrio Sodio que sabe adaptar sus principios al PRI, PAN o PRD.

Hoy toca el turno a Javier Lozano este converso personaje que fue parte del PRI, bajo sus siglas, fue oficial mayor y subsecretario de Comunicaciones y Transportes en el sexenio de Ernesto Zedillo. Conoció a Felipe Calderón en la Escuela Libre de Derecho, puente fundamental para brincar al PAN, principalmente al Gobierno del Michoacano.

Fue secretario del Trabajo desde donde protagonizo episodios intensos, debates acalorados, con el sindicato Mexicano de Electricistas, con los trabajadores de Cananea, con el sindicato de sobrecargos, con Zhenli Ye Gon, a quien terminaría acusando de difamación luego de que lo acusaran de estar implicado en lavado de dinero.

Javier Lozano se alejó del PAN de Ricardo Anaya por las diferencias de este con los Calderonistas por la candidatura presidencial, pero el rompimiento total se dio cuando fue descartado como candidato a la gubernatura de Puebla.

Su personalidad es fuerte, dura, bravucona, extrovertida, incluso histriónica, es decir perfecto para encabezar la guerra de diatribas, la estridencia y soberbia. Un estilo a lo Trump, que piensa que con twitter se gobierna.

Al anunciar la decisión con todo su histrionismo, mencionó palabras como congruencia, patriotismo etc en su gastado y repetitivo discurso, pero se le olvido que el cuestiono a Vicente Fox cuando este apoyo a Peña Nieto en la contienda del 2012, entonces ¿cuál congruencia?

Dentro del calderonismo el ahora ex senador desempeñó el trabajo sucio para atacar a los rivales de su fracción (entre otras cosas enarbolando duros epítetos contra los que hoy lo han contratado.

De verdad ¿Un personaje como estos necesitaba la campaña de José Antonio Meade? ¿Tan mal esta?

La estrategia priista de los No priistas nos dice que Lozano llega como su vocero para responder a AMLO y Anaya dos personajes que superan a Meade en oratoria, agilidad mental, que saben y entienden la guerra verbal de la política, el mensaje mediático. Lozano llega a golpear al tabasqueño, a ofender al panista, a lanzar el lodo necesario.

Pero además a llega a desnudar los pecados panistas, no olvide que conoce a fondo los trapos sucios, y está dispuesto a publicarlos, a llevarlos al lavadero de la política.

Sin embargo hay un detalle que se le escapa al cuarto de guerra del ex secretario de Hacienda, el candidato es él y no Lozano quien demostró con creces que es un político ordinario.