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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
mayo 18, 2017

Matando al Mensajero

Tras el asesinato del periodista Javier Valdez, ocurrido el 15 de mayo en Culiacán, Sinaloa, nuevamente quedo confirmado que, en nuestro país, la censura se impone con sangre. El informador era un profundo conocedor del narcotráfico.

Con este último asesinato, este año son cinco los periodistas muertos en el país, luego de un 2016 marcado por la cifra récord de 11 reporteros ejecutados y más 400 agresiones contra otros profesionales del gremio.

Ahora superan el centenar, luego de un mes de marzo particularmente sombrío, con tres periodistas abatidos y otro gravemente herido. Sin olvidar que, ante la ausencia de seguridad, el Diario Norte, con sede en Ciudad Juárez, dejó de publicarse

De acuerdo a información dada a conocer por reporteros sin fronteras (RSF), México ocupa el tercer lugar en el mundo por el número de periodistas asesinados, detrás de Siria y Afganistán, con 99 reporteros muertos en los años 2000 y 2016.

A principios de mayo, el Comité de Protección de los periodistas (CPJ) también había advertido: el gobierno mexicano “fracasó espectacularmente” en castigar las muertes de periodistas, lo que sumergió al país en una espiral de impunidad y aumenta los riesgos para los periodistas.

En los últimos diez años, denuncia la ONG, más de la mitad de las amenazas contra periodistas provienen de funcionarios, a lo que se suma una impunidad casi total: 99,75% de los casos de reporteros asesinados no han sido aclarados.

Estos son lso datos, cifras que de entrada confirman que la pomposamente llamada la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión no sirve de NADA, debe DESAPARECER YA.

Tenemos a un Fiscal dormilón. Un Fiscal que cobra un salario oneroso pero que vive en las sombras. Podría ser por la discreción que su eficiente trabajo le requiera. Pero no, su trabajo sobrepasa la ineficiencia. Ningún caso resuelto en su récord.

Ricardo Nájera Herrera, es usted un cínico, que cobra sin trabajar, que vive de la desvergüenza, de la impunidad, es usted el rostro más acabado de un sistema putrefacto, que impone la censura, la violencia para matar a la crítica.

¿Para qué demonios sirve una Fiscalía que en seis años no tiene a un solo responsable en la cárcel? Desde que se creó la Feadle 49 periodistas han sido asesinados y lo que tiene para presumir es que no han podido aportar las pruebas suficientes para que un juez pueda castigar a un perpetrador de la prensa.

En sus inicios su creación eran buenas noticias y una señal de voluntad política su creación. Hoy es una vergüenza.

Ejercer el periodismo en México es de altísimo riesgo. Los periodistas viven en algunos estados bajo la ley de la selva. La ejecución ayer en el centro de Culiacán de Javier Valdez es un golpe que antes que nada es en contra de su familia y los suyos, pero lo es también contra los periodistas y el país mismo.

Javier Valdez era un periodista comprometido formado bajo la investigación como método de trabajo. Sus publicaciones (entre otros en La Jornada y Riodoce) y sus comentarios en radio y televisión lo confirman.

La violencia de los cárteles, se cierne sobre los periodistas que se atreven a tratar temas relacionados con el narcotráfico, la corrupción, la infiltración del a mafia entre las autoridades locales o federales, y las violaciones a los derechos humanos atribuidas a estas mismas autoridades.

Un sicario sabe que al perpetrar un atentado existe un aparato que lo va a defender, ya sea porque pertenece a él o porque fue contratado ex profeso para matar. Los asesinos actúan muchas veces sin saber de quién se trata, solo les importa la paga y el salvoconducto en caso de ser detenidos.

Somos un país cercano a ser un cementerio clandestino en el que además se mata a periodistas quedando todo en la impunidad. Los asesinos saben que no van a pisar la cárcel.

¿Dónde está el gobierno federal? ¿Dónde está el gobierno estatal?