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COLUMNAS: Soliloquio
Samuel Mancilla
Samuel Mancilla
Amante del conocimiento y buscador de la verdad
marzo 12, 2018

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Miedo al debate

Oficialmente nos encontramos en periodo de intercampañas, donde hasta hace unos días, la autoridad electoral de nuestro país representada por el INE prohibía la realización de debates entre aspirantes a un cargo de elección popular; sin embargo, el Tribunal Electoral determinó que tal restricción no tiene sentido toda vez que impide a los votantes contar con elementos de juicio para tomar una decisión al momento de acudir a las urnas.

Para muchos actores del diario acontecer social tales como, analistas, comunicadores, empresarios e incluso muchos políticos lo anterior fue recibido con beneplácito excepto para uno de ellos. El puntero en las encuestas Andrés Manuel López Obrador ha declarado que se rehúsa a participar en mesas redondas, programas de análisis, entrevistas o cualquier otra modalidad de debate político o lo que se le parezca, argumentando que no lo hará porque solo le van a tirar y atacar pues saben que encabeza las preferencias electorales.

Tal declaración me hace cuestionar a qué le teme el político tabasqueño; pues si aventaja a sus contrincantes con varios puntos ¿por qué negarse la posibilidad de reforzar y posicionar su plataforma entre el electorado para convencer a indecisos y ampliar sus bases de apoyo?

Con o sin debates, los ataques entre contendientes continuarán por todas las vías posibles. Los equipos de colaboradores y asesores de campaña deben estar trabajando las 24 horas del día para encontrar yerros cometidos en el pasado; declaraciones, imágenes, acciones, relaciones e historias comprometedoras de los oponentes a fin de impactar en la popularidad de los mismos; al tiempo que hasta por debajo de las piedras, deben estar buscando todos y cada uno (por mínimos que sean) aciertos o logros obtenidos por el candidato que encabeza en equipo al que pertenecen, a fin de magnificarlos y presentarlos como figuras cuasi divinas, conocedores omniscientes de todas las soluciones a los problemas que aquejan a la sociedad o salvadores de los más necesitados de todo el país.

El dejar de participar en espacios de diálogo y exposición de ideas, puede ser un tiro que salga por la culata para AMLO, dejando a sus contrincantes el camino libre para hacer señalamientos en su contra sin réplica; de tal suerte que, al llegar oficialmente la etapa de campañas políticas por la presidencia, su imagen esté vapuleada y con varios puntos menos de ventaja lo cual obviamente irá en detrimento de su campaña.

El oriundo de Macuspana, Tabasco, está muy confiado de ganar la presidencia en este su tercer intento porque la falta de memoria de la población les hace olvidar que afectó a miles con su bloqueo de Paseo de la Reforma, considera a cualquiera que lo cuestione o critique, títere de “La mafia del poder”, conciencia comprada por el Gobierno, etc., mientras que la miopía y desinformación de la sociedad impide proyectar las consecuencias de que un gobierno populista gane en las urnas.

Si tan incuestionable es su ética, ¿por qué no ha dicho de qué vive o cómo financia sus actividades durante más de diez años?; si tan buenas son sus ideas y soluciones ¿por qué no las expone ante sus detractores?; si no debe nada ¿a qué le teme López Obrador que no quiere debatir?

Para jugar póker hace falta mucho más que mostrar una cara de juego a prueba de presiones, se necesita para empezar, una buena mano de cartas.

Twitter @InforMancilla.

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