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COLUMNAS: En Resumidas Cuentas
Staff Red AM
Staff Red AM
Junio 16, 2017

#Ni uno más

La ceremonia del relevo del Consejo de la Comunicación y entrega de un premio ayer en Los Pinos se convirtió en una caja de resonancia sobre la inseguridad del ejercicio del periodismo en nuestro país, la colusión entre autoridades y grupos criminales para acallar las voces críticas, justo cuando se cumple un mes del asesinato de Javier Valdez, cofundador de Río Doce, semanario crítico. Su muerte a plena luz del día en una avenida de Culiacán, Sinaloa sigue impune sin que hasta el momento haya avanzado la investigación. Ismael Bojórquez, director de Rio Doce exigió ayer a la fiscalía de delitos contra los periodistas, realizar un trabajo efectivo y dejar de ser un elefante blanco. Dijo que “Nosotros seguimos viviendo con la muerte encima”.

En el mismo caso están los asesinatos de la periodista de la Jornada Miroslava Breach en Chihuahua, Max Rodríguez informador de Baja California Sur Salvador Adame Pardo, director de 4TV de Morelia, Michoacán, secuestrado hace un mes. La lista es larga y la demanda es la misma, no a la impunidad, no al silencio, y un Ya basta.

El evento en Los Pinos que era momento para que el Consejo de Comunicación cambiara su mesa directiva y se entregara un reconocimiento al empresario radiofónico Rogerio Azcárraga, se convirtió en un momento de protesta de periodistas. Entre los presentes se levantó Alvaro Delgado, reportero de Proceso con una manta que decía: “Basta de Sangre. Rectifique Presidente #Ni uno más”. Guardias presidenciales se plantaron frente y atrás de Delgado en un intento por retirarle la manta o tal vez sacarlo del salón Adolfo López Mateos. En ese momento el presidente Enrique Peña hablaba y pidió a sus guardias dejar a Delgado exponer su protesta y dijo: “Estamos hablando de espacios plurales y de libertad de expresión”.

Aunque mi opinión es que no se critica la falta de libertad de expresión directamente del gobierno, la queja es el riesgo en que se ha convertido el oficio periodístico ante las presiones de redes criminales y autoridades locales que impiden y coartan la libre expresión ante las amenazas y las muertes que reportamos. La falta de seguridad para ejercer el periodismo es lo que se exige. A esta queja se agrega la falta de pulcritud en las investigaciones para dar con los responsables de los crímenes de periodistas y la impunidad con la que se mueven en estas bandas ligadas a autoridades.

Pero que podemos esperar del sistema de impartición de justicia si en el caso de la niña Valeria el supuesto asesino se “suicidó” en una celda del penal de Neza Bordo con lo que de manera automática el caso queda cerrado. La duda si era el asesino, si lo mataron, no lo sabremos. Por lo pronto el dolor de los papás de la niña es mayúsculo y tienes que soportar amenazas de choferes de la ruta 40 que se quedaron sin trabajo y la impunidad es el común denominador.

Redamf21.com