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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
octubre 10, 2017

PAN amargo

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La Semana pasada Margarita Zavala confirmo lo que era un secreto a voces su salida del Partido Acción Nacional, partido en el que militaba desde hacía más de tres décadas, para buscar su registro como candidata independiente a la llamada Silla del Águila.

Esta decisión abre muchas interrogantes ¿Podrá por si sola superar al PRI Y AMLO? ¿De qué tamaño es la crisis al interior del Blanquiazul? ¿Qué tanto pierde el recién formado Frente Ciudadano?

Sera todo un reto para la ex-primera dama consolidarse como una opción sin la infraestructura del partido, no es una ciudadana común y corriente, que podría esgrimirse como un rostro fresco, diferente, incluso su matrimonio que al interior del partido suma, entre la población en general resta.

Zavala es una mujer inteligente, con carrera política propia, es injusto satanizarla por su esposo, pero el problema mayúsculo es que aún no ha propuesto nada, la gente la ve como apéndice, como títere, para romper esto tendrá que lograr una personalidad propia con ideas claras, transparentes, ideas frescas, y hasta el momento no lo ha hecho.

Sin duda el conflicto en el PAN no es menor, aun cuando falta tiempo para saber su impacto definitivo, no ayuda la salida de militantes importantes ante un escenario de atomización y disputa del voto, como se espera sea el 2018, además de que tanta fragmentación complicara acuerdos futuros.

En la Historia de los partidos hay de rupturas a rupturas, algunas como la del ingeniero Cárdenas en el PRI de los 80 marcan un derrotero, abren nuevos caminos, incluso oxigenan la política, otras pasan desapercibidas por el electorado.

El Pan ya sobrevivió a una disrupción que amenazaba su estabilidad, aunque eran otros tiempos, y otras causas, hoy en medio de un descredito partidista, amoralidad de los políticos y sin línea ideológica alguna, las cosas pueden alcanzar otros matices.

En el fondo la salida de Zavala no es otra cosa que resultado de un problema que se viene arrastrando desde que se dieron cuenta que podían acceder al poder, jamás logró entender su papel como gobierno y oposición, perdió el carácter ético, la autoridad moral que lo fundo, dando paso a un pragmatismo lamentable.

La aparición del Frente Opositor y la presencia de AMLO, detonaron un rompimiento que se encamina a consolidar una alianza que los expertos llaman la Tecnocracia liberal y otros la definen como el PRI-AN.

No es casual que en medio de la disputa Calderón-Zavala vs Anaya, dos aliados de los primeros Ernesto Cordero y Javier Lozano hayan alabado las virtudes de un José Antonio Meade como presidente, no olvidemos que el secretario de Hacienda podria ser el gallo tricolor.

Incluso muchos integrantes de Acción Nacional comparten el mismo proyecto económico que el grupo que representa el funcionario quien incluso fue parte del gobierno calderonista, por lo que en cierto momento podrían preferir mantener al PRI en los Pinos que apoyar a, el candidato del Frente o a MORENA.

Y caso contrario si el PRI siente que no va a ganar la Presidencia, hará todo lo posible para no entregársela a López Obrador, por lo que podría terminar apoyando a Margarita Zavala.

Ahora ¿Es Ricardo Anaya el culpable del rompimiento? ¿Antepuso su interés personal al colectivo? lo cierto es que el Frente mostró su vulnerabilidad, y que ante la embestida entrará en franca ruta de colisión con el PRI y con Morena, aunque aún deberá sortear escollos internos para consolidarse como la definición de la candidatura Presidencial.

El líder blanquiazul, podria ser un héroe que limpio su partido del pragmatismo o un nuevo Roberto madrazo que con tal de ser candidato presidencial hundido al PRI en el 2006. Tiene un severo problema porque aun y cuando saco de la jugada a Zavala habrá panistas que no se lo perdonaran, por lo que difícilmente lo apoyaran por la presidencia. Además de ser hoy por hoy un candidato poco conocido.

2017 retumban las palabras del ideólogo panista Carlos Castillo Peraza quien lanzó la advertencia muy a tiempo: ¨Ganar el gobierno y perder al partido¨