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COLUMNAS: La Última...
Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
febrero 11, 2018

Policía Bueno-Policía Malo

 

Conforme avanza la contienda electoral  toma más fuerza la posibilidad de que la tercera sea la vencida y que veamos la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Silla del Águila.

Tras el termino de los insulsas precampañas, según datos de oraculus.mx, el cual considera las principales encuestas públicas publicadas de diciembre a la fecha, López Obrador tiene una intención de voto de 36%, seguido de Ricardo Anaya con 27%, y José Antonio Meade en tercer lugar con 24%.

¿Quiere decir esto que ya está decidida la elección presidencial? No lo sabemos aún y mucho depende de lo que hagan los candidatos y sus equipos de campaña de aquí a julio. Pero…

Lopéz Obrador  ha sabido aprovechar el hartazgo de la sociedad, el descredito político, para mantenerse a la cabeza. La gente ya probó PAN, ya probó PRI y los resultados no fueron halagadores.  El blanquiazul terminó haciendo lo que criticó del PRI a lo largo de 75 años.

Los dos salieron por la puerta de atrás. Aquello de no vaya ser que ganemos Los Pinos, pero que perdamos el partido sigue retumbando entre los panistas.

Por eso no sorprende que sin importar los dislates que ha cometido, los excesos, las ocurrencias, que sus propuestas para enfrentar la pobreza, violencia y corrupción se basen en el poder de su firma, AMLO siga a la cabeza,

Sus rivales Jose Antonio Meade y Ricardo Anaya parecen confundidos, el primero cargando con el lastre de representar al peor partido político de nuestra historia, de ser el candidato de un gobierno fracasado y el segundo sin una estrategia clara para convencer al electorado indeciso.

En este entorno ¿Quién puede derrotar al MORENISTA? Por increíble que parezca solo el mismo. Hecho que ya sucedió en 2006, dejemos de lado las acusaciones de fraude, no podemos negar que sus yerros ayudaron a descarrilar su proyecto.

Hoy como hace 12 años va a la  cabeza, parece imbatible, pero ese gen autoritario lo vuelve  a traicionar, la incongruencia de sus acciones, esta actitud de que su plumaje no se ensucia en el pantano. Del pueblo bueno contra el pueblo malo.

Para López Obrador, quien no está con Morena, está con la “mafia del poder”, puro simplismo político. Si logra, como se ve, el triunfo en 2018, ¿así va a reaccionar a las críticas? No puede remitir en automático a quienes le toman distancia o a sus críticos al costal de los ¨malos¨, eso nos remite a personajes autócratas, tiránicos, que jodieron a su país.

Esta semana, que parecía tranquila, un cierre positivo para su precampaña, decidió pelearse con analistas serios, duros, que han sido voces claras contra el régimen que supuestamente el llamado peje busca cambiar.

El ingreso de todo tipo de personajes a la campaña ha sido uno de los señalamientos constantes en su contra, ese pragmatismo que no tenía en 2006, y que fue resaltado por Jesús Silva Herzog, hecho que provoco un absurdo debate en redes donde nuevamente su imagen salió perjudicada no ante sus fieles, sino con ese votante que hoy por hoy lo sigue viendo con resquemor.

Aunque no le guste reconocerlo ha traicionado su propio discurso,  se evidencio como un personaje conservador, es oportunista abrir las puertas de su partido a quien sea con tal de ganar. Es hacer lo mismo  que hacen los otros, y eso es lo cuestionable, no puedes ir por la vida predicando que eres distinto y  hacer lo mismo.

¿Afectará el pleito las preferencias electorales? En el corto plazo no. Pero la semilla ahí está, y el fantasma del cállate chachalaca aparece en los pasillos de la oscura clase política nacional. Ojalá AMLO lo entienda y no se deje llevar por sus fieles que de verdad creen que estamos ante un mesías.