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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
febrero 26, 2018

POR MI RAZA…

Las acciones emprendidas por la UNAM en conjunto con autoridades de la Ciudad de México no han sido suficientes para frenar el narcomenudeo al interior de Ciudad Universitaria.

El rector de la UNAM, Enrique Graue, aceptó que desde el inició de las denuncias de narcomenudeo, han realizado acciones disuasivas y preventivas, en colaboración con autoridades de la Ciudad de México; sin embargo, los narcomenudistas han ido distribuyéndose a otros puntos del campus central.

Este domingo a la mitad del partido Pumas contra Chivas la pantalla del Estadio Olimpico de CU mostro el mensaje ¨Fuera Narcos de CU¨, ¿una denuncia? ¿una petición de ayuda? ¿Una forma de recuperar el campus?

La expansión y consolidación del narcomenudeo en una localidad sería imposible sin la complacencia o complicidad de las autoridades. Hablo de cualquier localidad, Acapulco, la Ciudad de México o el campus de Ciudad Universitaria. Es tan obvio que casi sobra decirlo.

El comercio de droga en el campus, comenzando por la mariguana, que es casi de la canasta básica, como de otras drogas, llegó a realizarse con tal cinismo que era imposible que el cuerpo encargado de la vigilancia no tuviera noticia. Todos conocen los lugares donde los narcos hacen la vendimia. Todos.

Ese cuerpo debe desaparecer y diseñarse desde cero. Si están implicados en el narcomenudeo, por delincuentes. Si no lo sabían, por incompetentes. Habrían sido los únicos que no estaban enterados.

Si alguien tiene noticia clara del fenómeno del narcomenudeo, son los dirigentes sindicales que se han enquistado en el poder desde hace décadas. Escribí “tienen noticia”, no digo que ellos sean los vendedores. ¿Por qué no les preguntan para salir de dudas? El rector Enrique Graue está empeñado en cambiar este estado de cosas. Tiene el afán de romper la cadena de impunidad, de poner un hasta aquí. Está encontrando fuertes resistencias.

Es momento de que las autoridades capitalinas muestren solidaridad y lo apoyen; a menos, claro, que agentes policiacos capitalinos sean el siguiente escalón de mando arriba de los integrantes de seguridad UNAM y por eso el campus haya sido por años un paraíso para los narcos, que mueven más de 100 mil pesos de droga todos los días.

Son seis los puntos de venta de droga Las Islas, la Facultad de Filosofía y Letras, Exterior de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, “Los Bigotes” del Metro Universidad, Los frontones de Ingeniería y el “Pasillo Verde”.

De acuerdo con testimonios anónimos son 50 los narcomenudistas que están asociados o bien se disputan el control de la venta de drogas dentro de CU.

Investigaciones periodísticas han dado a conocer que se ofrecen diversos tipos de drogas, pero especialmente cuatro: marihuana, cocaína, metanfetaminas y ribotril, medicamento controlado que actúa sobre el sistema nervioso.

Por supuesto que los clientes, los estudiantes, son parte importante de la cadena delictiva. Son los financieros. Ponen el dinero. Son ellos, los chicos que compran drogas, quienes les dan esos más de 100 mil pesos diarios en la mano a los narcos y, además, les dan las gracias. Los narcos, a su vez, salpican billetes entre quienes deberían contener, combatir o denunciar este delito.

Muchos de ellos han acumulado grandes sumas de dinero, pertrechándose tras ese escudo mal entendido de la autonomía universitaria, que según recuerde está relacionada con la libertad de cátedra y con el diseño de los programas de estudio, pero no con que se pueda vender droga sin que nadie moleste.

Ahora seamos claros el narcomenudeo es un tema que sale de las manos de las autoridades universitarias puesto que el personal de vigilancia no tiene facultades ni herramientas para atacar el problema, ya que la única responsabilidad al respecto es de la Procuraduría de Justicia de la CDMX.

El problema es que ¿ a quién le encargas el trabajo? La policía local y la Federal son famosos por su fracaso en el tema, ahí están los números locales, en cuanto a la cantidad de tienditas y la corrupción que impera. La UNAM DEBE DEPURAR A SU PERSONAL, PREPARARLO MEJOR Y COORDINARSE CON LAS AUTORIDADES PORQUE DE OTRA FORMA LA VIOLENCIA CRECERA DE TAL FORMA QUE EL ESCUDO UNIVERSITARIO SE TEÑIRA DE ROJO.