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COLUMNAS: Soliloquio
Samuel Mancilla
Samuel Mancilla
Amante del conocimiento y buscador de la verdad
agosto 8, 2018

Resaca electoral

Aún no termino de rumiar el hecho de que AMLO haya ganado la elección presidencial. Sigo pensando que pudo haber muchas cosas que debieron haberse diferentes para que el resultado fuera otro.

La decisión del cambio en la presidencia es responsabilidad de los mexicanos cansados de la ineficiencia del gobierno que está por concluir.

Los analistas y especialistas en temas políticos y económicos advierten inestabilidad a partir del 1º de diciembre de este año, ante el choque de políticas implementadas por el sexenio de EPN y las que habrá de intentar aplicar la próxima administración federal.

Aunque AMLO ha dado conferencias casi todos los días, su argumento para solucionar todos los problemas sigue siendo el combate a la corrupción y la austeridad; lo cual posiblemente funcionaría si él solo fuera todo el gobierno y con su “honestidad” bastara para garantizar que todo estaría bajo control; pero hay muchas personas que forman parte de las dependencias que conforman al Gobierno y gobiernos.

Apenas hace unos días se suspendieron por tiempo indefinido licitaciones para cuatro áreas de la construcción del nuevo aeropuerto internacional de la capital, porque el virtual ganador de la elección presidencial contempla hacer una consulta para definir si se sigue adelante con el proyecto en el lugar donde ya se está desarrollando; si se habilita la base aérea de Santa Lucía como terminal alterna o si se lleva a otro lugar.

La incertidumbre de la indefinición puede costar mucho a nuestro país principalmente en aspectos económicos.

Empleos, inversiones, divisas, etc., se pierden si no hay un plan de acción claro para evitar que el gobierno y todos sus áreas de acción sigan trabajando sin interrupción.

La política de la austeridad no necesariamente implica bajarle el sueldo y eliminar privilegios a la clase gobernante, también implica saber invertir para no estar pagando parches y remiendos. De optar por no continuar con la construcción del nuevo aeropuerto se vendrán abajo muchos planes de inversión y otros proyectos de crecimiento para todos los que votaron por el nuevo presidente y muchos más que no, sin olvidar que por querer “ahorrar” lo que ya se ha invertido se iría a la basura y que en unos años más habría que volver a hacer una gasto varias veces mayor al contemplado inicialmente.

Así como el gobierno de EPN no contempló (y por ende no estaba preparado para) enfrentar problemas sociales derivados de los casos Tlatlaya y Ayotzinapa, por mencionar los más representativos, al de AMLO ya le tocará lidiar con sus propias piedras en el zapato, ya sea por errores humanos o los que la fuerza de la naturaleza le presente.

Twitter @InforMancilla