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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
mayo 7, 2018

Sálvese quien pueda

Cuando se confirmó que José Antonio Meade era el candidato oficial a la presidencia de la Republica, muchos mostraron su pesar por el ex secretario de Hacienda, desde un principio se advirtió que cargaba un lastre enorme, una marca denostada por sí misma.

El PRI es el partido que más repulsión genera entre los mexicanos, y el gobierno de Enrique Peña Nieto el peor calificado en los últimos 30 años. ¿Cómo puede aspirar a ganar un candidato con un partido que genera tal rechazo?

La campaña ha confirmado los temores, un candidato gris, sin carisma, que representa una administración fallida y corrupta, no sale del tercer lugar, y cada día ve con desesperación e impotencia como el primer lugar se aleja.

Meade trato de vender la idea de que era un candidato ciudadano, que no importaba el partido sino el aspirante, que él no tiene mancha alguna, pero, como creerle cuando se rodea de políticos rancios, acusados de corrupción o tráfico de influencias por decir lo menos.

Cuando habla de combatir la corrupción, es como escupir al cielo, no basta con un solo hombre al frente de un gobierno para que esto cambie, se requiere un equipo que lo acompañe, que sea congruente, y de probada honestidad, en eso su grupo cercano esta reprobado. Nadie compra ese discurso.

En lo individual, probablemente ganaría. Pero lo harían pomada al vincularlo con muchos políticos que se han enriquecido abusando del poder y como cómplice pasivo de un gobierno que se percibe tan corrupto.

Es como Sísifo tratando de empujar una enorme piedra cuesta arriba. Fue postulado con la esperanza de que su prestigio personal sirviera al PRI e incluso permeara en el partido. Pero sucedido al revés: el desprestigio del PRI ha contaminado la imagen personal de Meade.

Hace unos días anuncio el relanzamiento de su campaña de la mano del ex secretario de Gobernación y rival, Miguel Ángel Osorio Chong, quien con la venia presidencial ubico a Rene Juárez uno de sus allegados en la dirigencia nacional del PRI. ¿Qué podemos esperar?

¿Hasta dónde debe llegar la defensa del sexenio de Peña Nieto? ¿Hasta dónde puede llegar su priismo?

Algunos piensan que esta jugada busca posicionar al candidato, que la negativa del presidente Peña a apoyar la declinación de su ex secretario como lo pidieron algunos empresarios es un espaldarazo a su ex Secretario, que viene un obus sobre AMLO y Ricardo Anaya, pero muchas voces se inclinan por otra opción.

Los priistas ya se dieron cuenta del desastre electoral que viene en las elecciones de julio. No sólo podrían perder la Presidencia, sino quedar con muy pocos gobernadores, senadores y diputados federales, por lo tanto, no se trata de salvar la campaña, que ya es insalvable. Se trata de rescatar a lo que quede del partido

No olvidemos que Los primeros sitios de las listas plurinominales a la cámara de diputados y a la de senadores, fueron ocupados precisamente por aquellos representantes del PRI, más que por “independientes¨

Representan lo más rancio del PRI centralista, de los representantes de los intereses políticos de un grupo que aspira al poder por el poder, de líderes sindicales que actúan contra los intereses de los más, de ex gobernadores que defraudaron la confianza de los gobernados, de ex secretarios de estado que fueron omisos, de descendientes de priistas sin más mérito que ese. Representantes pues, del PRI de siempre, el señalado de abuso y corrupción.

Son estos priistas quienes se mantendrán a flote, mientras Meade va como cordero al matadero.

Finalmente ¿Qué pasa con Enrique Peña Nieto?, La última gran tentación será electoral. Y debemos estar preocupados.

Peña Nieto será presionado por su propio ADN y por los que lo rodean para que meta las manos a favor del PRI, como lo hizo la maquinaria a su disposición en Coahuila y, de manera más alarmante, en el Estado de México. Si esto sucede, es decir, si el Gobierno federal pretende un fraude mayúsculo, se habrá terminado de hundir el sexenio en todos sus frentes.