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COLUMNAS: En Resumidas Cuentas
Arturo Corona
Arturo Corona
Curioso por naturaleza, incrédulo por experiencia
abril 26, 2018

Semana negra en la Casa Blanca

El presidente Donald Trump no ha tenido una buena semana, dicen sus cercanos que duerme poco, se levanta muy temprano y se pone a twittear contra todo y contra todos. A pesar de que fue apuntalado por la visita de Emmanuel Macron y su esposa Brigitte a Washington, sopla un temporal sobre la Casa Blanca.  Francia ha dado un fuerte respaldo a las políticas de Trump. Macron es uno de los más cercanos al presidente de los Estados Unidos y esto fue evidente con los abrazos y besos entre los dos, a la moda europea, no piense mal.

Los abrazos no alcanzaron al Congreso, allá el presidente de Francia uso un guante de terciopelo pero no se guardó nada. Recordó que las políticas proteccionistas causarán una guerra comercial y apostó al regreso de los Estados Unidos al Acuerdo de Paris sobre el Medio Ambiente.

En contraste con la amabilidad y cercanía mostrada con el presidente de Francia y su esposa, mañana viernes llega a la Casa Blanca la señora Angela Merkel, la canciller alemana, una de las aliadas más críticas a las políticas y a la persona de Donald Trump. Tanto Macron como Merkel están haciendo pinza para quedar exentos de los aranceles por la exportación de acero y aluminio y de otras políticas proteccionistas de Washington.

Hoy también se confirma la visita del presidente Trump al Reino Unido, algo que había sido aplazado varias veces. Hay una gran oposición de los británicos, a que sea recibido con toda la pompa y circunstancia que caracteriza a la realeza. Se sabe que el presidente mantendrá conversaciones bilaterales con la primera ministra Theresa May, pero no se sabe si el parlamento tendrá una sesión especial o si irá al Palacio de Buckingham para ser recibido por la Reina Isabel II. Lo que si es seguro es que verá manifestaciones y protestas, Trump no es bien visto allá.

En Washington dos nombrados por Trump están en problemas y un tercero Mike Pompeo acaba de ser ratificado por el Senado como Secretario de Estado a pesar del rechazo de los demócratas que cuestionan su cercanía con el presidente y sus puntos de vista anti islámicos y homofóbicos. Ronny Jackson, quien ha sido médico de la Casa Blanca desde George W Bush, fue propuesto para dirigir el Departamento de Asuntos de Veteranos, pero retiró su nominación porque se supo que distribuyó drogas de manera indebida y estaba borracho en el trabajo.  El otro cercando a Trump que enfrenta una investigación del Congreso es Scott Pruitt, director de la agencia de Protección Ambiental, la EPA desde hace 16 meses. Pruitt es cuestionado por corrupto. Negoció con un intermediario de empresas que tiene contratos con la EPA y logró un abusivo acuerdo para adquirir un departamento en Washington.

Si eso le suena conocido, también allá se cuecen habas.