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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
febrero 20, 2018

Un closet de prejuicios

A través de las redes sociales, una usuaria denunció un caso de discriminación y agresión en contra una pareja homosexual por parte del personal de una cafetería de Tepoztlán, Morelos.

La usuaria narra en Facebook que el sábado 17 de febrero, ella y un par de amigos acudieron a la cafetería Cardamomo

La mesera de la cafetería se acercó al grupo de amigos para pedirle que se retira del establecimiento debido a que su jefe había ordenado no brindarles servicio.

Los jóvenes insistieron en que se les diera una explicación. Pero en lugar de recibir una respuesta, una de las empleadas salió en tono agresivo a pedirles que se fueran.

Tristemente México es un país homofóbico y la discriminación contra la comunidad LGBT mata y afecta el desarrollo social y económico nacional.

Cierto que, aunque la sociedad mexicana está avanzando, desarticular esta cultura que tenemos del machismo, misoginia y homofobia que lleva siglos en el país no es una tarea sencilla e implica a todos.

Desde el marco normativo somos un país “relativamente avanzado” en materia de reconocimiento de sus derechos a nivel constitucional y mediante protocolos creados por el Gobierno federal. Sin embargo, eso no se refleja en la sociedad.

México ocupa el segundo lugar a nivel mundial, sólo por debajo de Brasil, en cuanto al mayor número de homicidios por prejuicio respecto de la identidad o expresión de género de las personas. Pero estos crímenes no son investigados o son objeto de procesos viciados, guiados por estereotipos y prejuicios, documentó la organización Asistencia Legal por los Derechos Humanos.

De enero de 2014 a diciembre de 2016, 202 personas de la comunidad LGBT, o percibidas como tales, fueron asesinadas. Del total, 108 fueron contra mujeres trans (travestis, transgénero y transexuales), 93 a hombres gays u homosexuales, y uno relativo a mujeres lesbianas.

Hay tres indicadores principales respecto al respeto a dicho sector de la población, pero no todos avanzan en el mismo sentido a nivel nacional: el matrimonio igualitario, el reconocimiento de la identidad de género para la comunidad trans, y el acceso a la justicia.

En la sociedad mexicana el terreno es muy dispar. En la Ciudad de México se tiene toda una infraestructura institucional, legislativa y de sociedad civil que pugna por sus derechos. Pero en muchos estados la situación es totalmente opuesta.

En México, 67 por ciento de personas gay, bisexual y transgénero fue víctima de bullying homofóbico en escuelas públicas y privadas, de acuerdo con información de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Respecto a las desapariciones de mujeres trans, el Centro de Apoyo a las Identidades Trans documentó nueve casos reportados por la prensa: dos en el 2017, cuatro en el 2016, uno en el 2015, uno en el 2013 y otro más en el 2010.

Somos un país que aún no ha salido de ese closet lleno de prejuicios que solo nos hunden en la doble moral.

El gran escritor Carlos Monsiváis definió a la homofobia como “la movilización activa del prejuicio, la beligerancia que cancela derechos y niega con declaraciones lesivas y/o con actos la humanidad de los disidentes sexuales…

Si queremos otra definición, desde el Estado la homofobia es un intento por penalizar la homosexualidad, perseguirla y erradicarla y/o hacerla invisible. Desde la ciencia, un intento por “patologizarla”. Desde la sociedad, una conducta de desconocimiento, de señalización, de reprobación.  Entendamos la Homosexual NO es un problema la Homofobia SI.