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COLUMNAS: Soliloquio
Samuel Mancilla
Samuel Mancilla
Amante del conocimiento y buscador de la verdad
marzo 9, 2018

Universidad del narco

Un tiroteo dentro de Ciudad Universitaria desencadenó una serie de acciones en contra del comercio de sustancias ilícitas por parte de autoridades civiles y académicas fuera y dentro del campus central de la máxima casa de estudios de nuestro país; pero si no hubiera ocurrido todo seguiría como hasta hace dos semanas.

El evento de cual hablo, se suma a otros no menos lamentables que también involucran muertes de estudiantes o casos de acoso hacia integrantes de la comunidad universitaria.

Este citado incidente, vino a destapar una cloaca de la cual saldrán muchas más cosas. era un secreto a voces que en C.U. se vende porque se compra droga de todo tipo.

El personal de vigilancia de la máxima casa de estudios tiene todo en su contra, empezando por la edad que debe rondar los 50 años en promedio, seguido de la pésima condición física (pues resulta muy difícil de creer que alguno haga ejercicio); sin olvidar que no están autorizados a portar ni utilizar toletes, gas pimienta o esposas ni ningún otro objeto que les ayude a cumplir con su función de garantizar la seguridad al interior de las instalaciones universitarias y por ende, tampoco cuentan con la capacitación o entrenamiento en técnicas de defensa o sometimiento para aplicar si las circunstancias así lo requieren.

Quienes deberían cuidar y defender a los universitarios son los más indefensos ante los delincuentes que armados, ingresan a los distintos espacios de Ciudad Universitaria; pero bien podrían en el alcance de sus atribuciones detener y remitir ante las autoridades civiles a quienes obviamente infringen las leyes.

También es un hecho que será temporal la atención que se le preste al problema, solo es cuestión de que se enfríe el tema, pasados unos meses tanto policías como procuraduría se alejarán de las inmediaciones (si no es que ya lo hicieron) y principalmente los narcomenudistas volverán a instalarse como tianguistas en algún pasillo de alguna facultad.

So pretexto de la tan llevada y traída “autonomía universitaria”, los delincuentes que trafican marihuana, cocaína, cristal, tachas, etc., aprovechan que policías o autoridades civiles “no pueden” ingresar en el territorio universitario, salvo que así lo requiera el rector, por lo que el espacio que debería estar consagrado al desarrollo intelectual, la investigación, la impartición de cátedra, la práctica deportiva y la divulgación científica y cultural; es utilizado para una actividad diametralmente opuesta, deleznable contraria a la legalidad y crecimiento humano.

El efecto cucaracho se vuelve a hacer presente en C.U. ante la atención mediática que desató el tiroteo en las inmediaciones de la Facultad de Contaduría y Administración, que atrae miradas de estudiantes, académicos, trabajadores, autoridades universitarias y civiles y diversos actores sociales; obligando a que los narcomenudistas cambien su rutina o se establezcan en otra zona al menos temporalmente, pues pasado algún tiempo, o de manera más discreta, volverán a las andadas.

Todo lo que en estos días se decida aplicar ya sea temporal o permanentemente, debe ser aprovechado para que no se repita nunca más una situación que ponga en riesgo a miembro alguno de la comunidad universitaria.

Una cosa es cierta, de acuerdo con las leyes de la economía, sin demanda, la oferta es inútil; de tal suerte que si los alumnos o externos a la UNAM dejan de buscar a los vendedores de droga dentro de las instalaciones de la Universidad, aunado a los esfuerzos de las autoridades por desterrar y mantener lejos a los narcomenudistas, la seguridad podría volver al recinto académico en poco tiempo.

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