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COLUMNAS: En Resumidas Cuentas
Arturo Corona
Arturo Corona
Curioso por naturaleza, incrédulo por experiencia
noviembre 22, 2017

Vida después del TLCAN

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Luego de concluida la quinta ronda de pláticas entre Canadá, los Estados Unidos y México hay una aparente calma antes de la próxima reunión del 23 al 28 de enero en la fría ciudad de Montreal, en Canadá. Se sabe que no hubo avances significativos, no estaban previstos, ni los ministros de los tres países participaron para dejar la vía libre a sus 30 equipos negociadores a hacer lo suyo. Canadá y México rechazaron la postura de los Estados Unidos en el tema automotriz, aumentar el contenido regional del 62.5 actual al 85 por ciento, con el 50 por ciento de contenido estadounidense pero no hubo contrapropuestas, esas vendrán después tal vez en Canadá. El tema de los salarios bajos de los obreros mexicanos sigue ahí a pesar del aumento de 8.32 pesos al salario mínimo que pasa a los 88.36 pesos diarios, contra hasta 40 dólares la hora para un obrero automotriz calificad, unos 760 pesos la hora.  En un comunicado los tres países dijeron estar avanzando en reducir brechas y encontrar soluciones.

Por lo pronto la economía toma esta quinta ronda con cierto alivio y el peso se fortaleció ante el dólar.   El billete verde se ofrece hoy en la ventanilla de los bancos por debajo de 19 pesos, su mejor tipo de cambio al menos en un mes.

Los analistas, aquellos que miden las variables económicas hacen proyecciones de que pasaría si el acuerdo de Comercio se rompe y nos regimos por las reglas de la Organización Mundial de Comercio. Sin duda no le conviene a ninguno de los tres países que el acuerdo termine, pero creo que a mediano plazo las empresas estadounidenses serán las que se lleven la peor parte. En una relación comercial el que tiene más es siempre el que pierde más. En los Estados Unidos las cámaras de comercio aseguran que, si Donald Trump se levanta en uno de esos días negros y decide salirse del TLCAN, su decisión unipersonal tendrá que ser aprobada por el Congreso de los Estados Unidos y no hay una mayoría a favor de una ruptura. Sin embargo, el recuento de daños para México será mayor el primer año y después se comenzará a ver empresas como las automotrices ajustándose al cambio.

Una encuesta de Parametría en la que se pregunta a los mexicanos si las negociaciones van por buen camino, el 47 por ciento dice que no, contra el 19 por ciento que son los optimistas. El 56 por ciento de los estadounidenses opina que el Tratado ha sido bueno para los Estados Unidos, contra el 33 por ciento que dice que no. El 57 por ciento de los mexicanos encuestados opina que a México le irá mal si se termina el tratado, contra 13 por ciento que cree que a los Estados Unidos.

Lo peor que nos podría pasar como país es que el Tratado siguiera, pero bajo las condiciones dictadas por los estadounidenses lo que representaría una perdida de soberanía a costa de firmar un documento.

Por lo pronto Donald Trump está ocupado con otros temas como defender a senadores abusadores sexuales, Corea del Norte, Rusia, Siria y su propia permanencia en la Casa Blanca.

Redamf21.com